A día de hoy, la misma se sitúa en el 112% del PIB, al nivel de Porgugal o Estados Unidos pero aún superando el 100% del PIB y muy por encima de países como Alemania. El objetivo del Ejecutivo federal es bajar al 80% el próximo ejercicio presupuestario de septiembre y liquidarla completamente antes de navidad y las próximas elecciones presidenciales.
Espartanos y nacionales, con mayoría absoluta en el hemiciclo, apoyan al Gobierno. También lo hacen los conservadores, sumando un total de dos tercios de la cámara. Los liberales se muestran ambiguos y la izquierda en contra, pero aunque la coalición SE-MN-CONS perdiese la mayoría no se prevé que los liberales revocasen la reforma y las encuestas dan casi imposible una mayoría de izquierdas PS-PC-CA así que todo predice que tal plan seguirá su curso.
Con esto, el Ejecutivo de Chris Kyle, muy criticado por su tibieza desde sectores frugales, demuestra que mantiene una hoja de ruta lenta pero implacable contra la deuda, a la cual el premier acusa de "subyugar a la República al pago de intereses y a depender de manos externas, limitando nuestra capacidad de ahorro y coartando nuestras posibilidades de endeudamiento a largo plazo", lo que se entiende como un guiño a un posible pacto hipotecario en el futuro.
A día de hoy, la popularidad del Presidente, que nunca fue muy alta en comparación con otros ex-jefes de Estado como Macron o Abascal, se mantiene por encima del 56%.